
Fractura metatarsal por sobrecarga
En la carrera al elevarse sobre los dedos (despegue), se ejerce una presión excesiva sobre la cabeza de los metatarsianos, especialmente los dos primeros. El segundo, tercero y cuarto son susceptibles a la fractura porque sus diáfisis son muy delgadas.
Como factores de riesgo se pueden citar el pie cavo, los zapatos que absorben mal los impactos y la osteoporosis. El debut de la molestia es con dolor en el antepié, tras un esfuerzo intenso o prolongado, que desaparece a los pocos segundos de dejar el ejercicio. Se vuele a instaurar al iniciar de nuevo el ejercicio. Cada vez se instaura más temprano, y puede llegar a ser tan intenso que impide el ejercicio y persiste incluso después de estar en reposo en cama.
A la palpación del área tumefacta se produce dolor. El estudio radiológico no permite diagnosticar la fractura hasta que se forma el callo, de 2 a 3 semanas después de la lesión. La gammagrafía ósea con difosfonato de tecnecio o la Resonancia nuclear magnética son necesarias para el diagnóstico con cierta frecuencia. Se debe evitar la carrera y usar calzado apropiado para absorber los impactos.
Una vez consolidada, se debe empezar a realizar la carrera sobre hierba u otras superficies blandas. No suele ser necesaria la inmovilización con escayola, aunque a veces se utiliza. La consolidación suele tardar de 3 a 12 semanas. Ojo en las mujeres con fracturas por sobrecarga recidivantes ya que pueden presentar osteoporosis.
Autor: Fernando Novella
Licenciado en Medicina y Cirugía Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte Master en Traumatología del Deporte
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